Antes de grabar o fotografiar, los estudiantes tomaron lápiz y cuaderno para organizar personajes, materiales y el guion de cada relato.
Sin lápiz y con mucha coordinación, en el patio los estudiantes formaron letras usando su propio cuerpo.
Las letras también se dibujan: el taller exploró el lettering para convertir el abecedario en pequeñas obras con volumen y color.




