Un salón a media luz, un portátil abierto y el profe explicando con las manos cómo se prepara una entrevista. Tres ideas que cuestan una mañana.
Objetivos, materiales, tiempos y los videos cortos que se van a proyectar. Esa hoja, que no sale en las fotos, es lo que sostiene el taller cada semana.
Con esa definición en la pantalla empezó la unidad de entrevista. Antes de tocar una tablet, cada estudiante escribió su guion en el cuaderno.
El taller proyectó este sitio y se leyó a sí mismo: los trabajos del semestre pasado. Salió un acuerdo, escribir en el cuaderno antes de publicar.
Antes de grabar, cada equipo escribió en el cuaderno los personajes, los materiales y el orden de su historia, y repartió las tareas.
En el patio, sin lápiz, los estudiantes formaron letras con el cuerpo. Una cámara desde arriba registró cada una.







