Prestar, recibir y devolver un equipo también se aprende. El acuerdo del taller es claro: quien graba, responde por la tablet.
Con el guion escrito la sesión anterior, el salón se convirtió en set: unos preguntaron, otros respondieron y las tablets empezaron a grabar.
Las tablets se volvieron cuadernos digitales: los estudiantes escribieron sus propias historias y fortalecieron su voz.
Las letras también se dibujan: el taller exploró el lettering para convertir el abecedario en pequeñas obras con volumen y color.
Lápices, colores e instrumentos de geometría se volvieron paisajes diminutos al acercar la cámara y observar sus detalles.
Morrales, libros y útiles se convirtieron en protagonistas: el taller montó pequeñas escenas para fotografiar con la tablet.







