
La tablet es de todos: responsabilidad y cuidado de los equipos
Los objetivos de la sesión de agosto lo decían con todas sus letras: además de grabar, las y los estudiantes practicarían el respeto, la comunicación asertiva, el trabajo en equipo, la responsabilidad y el cuidado de los equipos. Esa última parte resultó ser la más exigente.
En un taller de contrajornada las tablets no son de nadie en particular: son del proyecto y, por lo tanto, de todos. Cada préstamo es un pequeño contrato.
Quien recibe la tablet responde por ella; quien la entrega se asegura de que llegue bien.
El grupo acordó una rutina sencilla y la repitió hasta que dejó de necesitar recordatorios: recibir con las dos manos, revisar que la carcasa esté puesta, grabar sin correr, avisar de cualquier golpe o falla y devolver el equipo al terminar el turno. Nada de esto es un trámite: es lo que permite que el taller siga existiendo el próximo semestre. La responsabilidad se aprende cuando algo depende de verdad de uno.
Nuestro acuerdo de uso de los equipos
- Recibir y entregar con las dos manos: sin lanzar y sin pasar de afán.
- Turnos justos: todos graban, nadie acapara el equipo.
- Avisar a tiempo: un daño reportado se arregla; uno escondido, no.
- Devolver completo: tablet, carcasa y lugar de guardado.
Cuidar los equipos es una forma muy concreta de la Ecología Humana y de la responsabilidad que promueve el PEI. Es, además, lo que hace sostenible un proyecto que trabaja con recursos limitados: las entrevistas solo son posibles si las herramientas duran.

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