Con el guion del cuaderno, unos preguntaron, otros respondieron y el resto cuidó el silencio. Las tablets temblaron, y se aprendió a sostenerlas.
Con esa definición en la pantalla empezó la unidad de entrevista. Antes de tocar una tablet, cada estudiante escribió su guion en el cuaderno.
El taller proyectó este sitio y se leyó a sí mismo: los trabajos del semestre pasado. Salió un acuerdo, escribir en el cuaderno antes de publicar.
Antes de grabar, cada equipo escribió en el cuaderno los personajes, los materiales y el orden de su historia, y repartió las tareas.
Los estudiantes escribieron sus propias historias en la tablet, con personajes inventados y título propio. Una se llamó «La niña soñadora».
El taller dibujó el abecedario con reglas y líneas de fuga hasta que las letras parecieron salir de la hoja. Algunas ya van en la revista.







