Con todo el colegio sentado alrededor de la cancha, dos estudiantes tomaron el micrófono para contar cómo terminó la colecta y dar las gracias. El video dura un minuto.
Hay un gesto que se repite en todas las sesiones y casi nunca se fotografía. Esta vez sí: las dudas de una mañana con tablets y guion al lado.
Cuadernos abiertos, tablets encendidas y el mismo orden de cada sesión, primero escribir y luego grabar. Con tres tablets para doce, el que espera revisa el guion de otro.
Un salón a media luz, un portátil abierto y el profe explicando con las manos cómo se prepara una entrevista. Tres ideas que cuestan una mañana.
Para cerrar la unidad, cada estudiante grabó una presentación corta, quién es, qué hace en el taller y a qué invita. Primero la escribió y la ensayó en voz alta.
Después del salón, las tablets se fueron al patio. Dos respondieron sentados en la jardinera y un tercero grabó de pie, peleando con el viento y el contraluz.







