Cada vez que el juego de manos se enredaba, los cuatro paraban, alguien proponía una regla y el grupo decidía. En el colegio a eso le dicen Territorio de Paz.
Dos días después, el grupo repitió el círculo en el mismo sitio. Lo único distinto fue la cámara, que esta vez miró de pie, desde arriba.
Después del receso, los estudiantes de la Sede C volvieron al taller sin tablets. Se sentaron en el piso, en círculo, y empezaron con un juego de palmas.
Para cerrar el primer semestre, cada estudiante se tomó un retrato frente a un mural del colegio, con el mensaje de la pared detrás.
El pasillo lector tiene libros, juegos de mesa y un globo terráqueo. El taller fotografió todo eso mientras otros compañeros leían al lado.
Lápices, colores y escuadras fotografiados a pocos centímetros con la tablet. Hubo que fijar el enfoque tocando la pantalla y aguantar el pulso.







