
El mismo juego de manos, fotografiado desde arriba
Dos días después el grupo volvió a sentarse en el mismo piso del aula múltiple y repitió el mismo juego. La diferencia fue una sola. La cámara se puso de pie y miró desde arriba.
En picado, lo que a ras de piso era un grupo de compañeros jugando se vuelve otra cosa, cuatro cuerpos, un centro vacío y las manos en medio.
Fotografiar desde arriba obliga a pensar antes de disparar, porque desde esa altura hay que decidir dónde quedan las cabezas, cuánto piso entra en el cuadro y qué líneas del suelo ordenan la escena. Los estudiantes pusieron las fotos de las dos sesiones una al lado de la otra y compararon. Misma actividad, dos fotos distintas.
La tablet fue la misma de siempre, solo cambió la altura. Si la sesión anterior fue de cuerpo, esta fue de mirada.

Fotos, guiones y grabaciones de cada sesión del taller

