Fotografía cenital de cuatro estudiantes sentados en círculo en el piso con las manos levantadas

El mismo círculo, otra mirada: fotografiar desde lo alto

El juego de manos que inauguró el semestre no se quedó en el piso. En la segunda sesión de la semana, el grupo volvió a formar el mismo círculo, se sentó en el mismo lugar y repitió la misma dinámica. Lo único que cambió fue el punto de vista: la cámara se puso de pie y miró desde arriba.

Lo que a ras del suelo era un grupo de compañeros jugando, en picado se volvió una composición: cuatro cuerpos, un centro vacío y las manos como protagonistas. Fue la continuación directa de la sesión anterior.

La escena no cambió; cambió el lugar desde donde la miramos. Eso también es narrar.

Fotografiar desde arriba obliga a pensar la imagen antes de disparar: dónde quedan las cabezas, cuánto piso entra en el encuadre, qué líneas del suelo ordenan la escena. Las y los estudiantes compararon las fotos de la sesión anterior con las nuevas y descubrieron algo que ningún equipo costoso enseña: una misma actividad puede contarse de varias maneras, y elegir el ángulo es ya una decisión narrativa.

Vista desde lo alto del grupo de estudiantes sentado en círculo durante el juego de manos

Lo que aprendimos al cambiar el ángulo

  • Elegir el punto de vista: subir, bajar o acercarse cambia por completo la historia.
  • Leer el fondo: desde arriba, el piso se convierte en el fondo de la imagen.
  • Ordenar la composición: las baldosas y el círculo ayudan a organizar el encuadre.
  • Comparar tomas: ver dos versiones de la misma escena para decidir cuál cuenta mejor.

Esta sesión retoma el eje «Mirar para contar» de la revista y confirma el lema del taller: la creatividad vale más que el equipo. Bastaron una tablet y un cambio de altura. Si la sesión anterior puso el cuerpo, esta puso la mirada.

Published On: julio 23rd, 2026Categorías: FotografíaEtiquetas: