Con todo el colegio sentado alrededor de la cancha, dos estudiantes tomaron el micrófono para contar cómo terminó la colecta y dar las gracias. El video dura un minuto.
Después del sismo del 10 de agosto, el colegio abrió una colecta. A la semana ya había cajas escritas con marcador que decían «Ayuda humanitaria».
Hay un gesto que se repite en todas las sesiones y casi nunca se fotografía. Esta vez sí, con las dudas de una mañana de tablets y guion al lado.
Para revisar lo grabado hacía falta ver las pantallas desde varios lados, así que el grupo se sentó en el piso con las tablets sobre las piernas.
El taller cruzó la puerta del colegio y caminó por el andén junto al muro pintado, con el encargo de mirar el camino de siempre como si fuera nuevo.
Guitarras, bajo, tumbadoras, teclado y un cajón en círculo en el salón de la Sede A. Hubo que empezar tres veces antes de que las partes encajaran.






