
Un aplauso para ustedes mismos: la colecta se cierra en la cancha
La cancha del colegio se convirtió en auditorio. Los cursos sentados en el borde, un micrófono en el centro y dos estudiantes con una hoja en la mano. No venían a pedir: venían a contar cómo había terminado la colecta y a dar las gracias.
Lo dijeron en un minuto y sin rodeos: que la recolecta salió muy bien, que los grados octavos fueron los que más aportaron, que los profesores ayudaron a llevar todo al punto de acopio, y que había que agradecer también a quienes empacaron y marcaron las cajas. Y cerraron pidiendo un aplauso «para ustedes mismos».
Dar las gracias en voz alta también es parte de ayudar.
Un minuto del cierre de la colecta en la cancha: dos estudiantes cuentan cómo terminó y dan las gracias delante de todos los cursos.
Hablarle a todo el colegio no es fácil, y menos con la hoja en la mano. Pero esa es exactamente la comunicación que el proyecto quiere formar: decir lo que pasó, reconocer a quien lo hizo posible y hacerlo delante de los demás. Es lo que en el PEI se llama comunicación asertiva y reconocimiento, y aquí se vio en la cancha sin que nadie lo nombrara.
El video dura un minuto y merece verse hasta el final: por los cursos que escuchan en silencio, por el aplauso que se pide para el propio colegio, y porque quien habla no es un adulto. Son estudiantes agradeciéndoles a estudiantes.

Lo que se dijo en la cancha
- Cómo salió: una recolecta «muy buena», en palabras de quienes la impulsaron.
- Quién aportó más: los grados octavos, reconocidos delante de todos.
- A dónde fue: los docentes llevaron las donaciones al punto de acopio.
- A quién agradecer: a quienes donaron, a quienes empacaron y a quienes marcaron cada caja.
Cómo se organizó la colecta, caja a caja, está contado en Cajas marcadas a mano. Lo que se ve aquí es el final: el momento en que el colegio entero se reconoce a sí mismo.

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