
Ecología Humana: cuidar de sí, del otro y del lugar
Sentarse en el piso cambia la relación con el salón. De pronto importa que esté limpio, que las sillas no estorben, que la mochila de nadie quede pisada. Antes de empezar el ejercicio el grupo acomodó el espacio y, al terminar, lo dejó como lo encontró.
El Manual de Convivencia del Colegio El Salitre – Suba llama a esto «Ecología Humana»: el cuidado de sí mismo, de los demás, del entorno y de lo espiritual. En el taller no fue una definición para memorizar: fue una rutina.
El lugar donde trabajamos también hace parte de lo que aprendemos a cuidar.
Vista desde arriba, la escena muestra lo que a ras del suelo pasa desapercibido: un círculo ordenado, un piso despejado, una botella de agua al alcance, las sillas retiradas para que nadie tropiece. Fotografiar el entorno —y no solo a las personas— enseña que el cuidado se puede documentar. Es, además, una de las temáticas priorizadas del proyecto en el instrumento de la SED: el cuidado del ambiente y el bienestar de quienes participan.
Las cuatro formas del cuidado que practicamos
- Cuidar de sí: sentarse bien, hidratarse y pedir una pausa cuando hace falta.
- Cuidar del otro: no empujar, avisar antes de moverse, incluir a quien llega tarde.
- Cuidar del lugar: dejar el aula como se encontró y recoger lo que se usó.
- Cuidar lo común: los equipos y los espacios son de todo el colegio.
El registro fotográfico deja constancia de algo que no siempre queda escrito en los informes: un taller de medios es también un taller de convivencia. Ahí se articula el proyecto con el horizonte institucional, en los valores y en el bienestar de sus participantes.

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